jueves, 22 de julio de 2010

EL EXORCISMO libro para descargar

Jesús les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren que les he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y poder sobre toda fuerza enemiga: no habrá arma que les haga daño a ustedes" (Lucas 10,18-19)

El exorcismo es tratado como un tema muy controvertido, y lo es para muchos creyentes, sobre todo porque provoca miedo, escepticismo, misticismo y cierto pudor hablar de ello. 

¿Qué es realmente el exorcismo?
¿Sabías que durante el bautismo se realiza un exorcismo? Así es, el sacerdote invoca el poder del Espíritu Santo y quita el pecado original de cada persona por medio de Cristo.
La iglesia nos explica en el catecismo en su artículo 1673 que se habla de exorcismo cuando “la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio” basándose en el mismo Jesucristo que la practicó con autoridad (Mc 1,25), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (Mc 3,15; 6,7.13; 16,17). 
En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. 
El “exorcismo solemne”, que es el exorcismo que generalmente se muestran en las películas de terror, “sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia”. En este sentido el exorcismo no es una oración personal sino de la Iglesia.

Prudencia extrema…
Ya que es deber y responsabilidad de la iglesia determinar si una posesión demoniaca es tal, la iglesia toma y formaliza un sinnúmero de pruebas físicas y psicológicas antes de determinar cómo efectiva un proceso de exorcismo, ya que en la mayoría de los casos se ha descubierto que sólo se relacionan a trastornos y enfermedades de tipo neurológico y mental, se han vistos muchos casos, por ejemplo, en que se confunde la epilepsia con una posesión demoniaca. 
El hecho de que la iglesia sea tan exhaustiva para determinar este tipo de asuntos representa un gran tesoro para nosotros, ya que a diferencia de otras iglesias y religiones podemos decir con certeza que es o que no es obra del maligno.
Sin embargo en aquellos casos que se ha evidenciado la existencia del mal, se recurre en primera instancia a la oración comunitaria para empujar a la liberación de la persona afectada y en última instancia, bajo autorización de un obispo diocesano se practica un exorcismo, generalmente basado en el llamado ritual de exorcismos, el cual explicita los puntos principales y las oraciones generales para su práctica, para ver el contenido y descargar el libro solo presiona en el siguiente link Ritual de Exorcismos.

¿Cómo defenderse del mal?
La respuesta de cómo defendernos del maligno se encuentra en la oración y la penitencia. Así es, en Mateo 17, 21 Jesús explica  a sus discípulos que a ciertos demonios solo es posible eliminarlos con la oración y el ayuno.
La mentalidad popular tiende a exagerar los poderes del maligno, los cuales equivalen a los de un ángel común, en Génesis 3,14 se nos menciona que Satanás y el mal en sus diversas versiones se mantendrán siempre arrastrados en forma de serpiente, y aunque es engañoso, miente y crea confusión, el poder que el Espíritu santo, por medio del bautismo, nos confiere y permite tener autoridad suficiente sobre el mal.
Pero no debemos alentar al demonio, ya que como decía San Agustín, el demonio tiene culpa pero nosotros también ya que debemos evitar prácticas comunes que hoy también se hacen presente como las de consultar o creer en el horóscopo, mezclarnos en consultas con magos y adivinos, evitar el curanderismo y prácticas supersticiosas (amuletos y talismanes), y eliminar el uso de la Ouija que se toma como un simple juego, entre otras cosas.

San Miguel Arcángel…
"Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos". Apocalipsis 12, 7-8
Según la tradición de la fe fue san Miguel Arcángel luchó contra Satanás y ganó la batalla. San miguel arcángel es “uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor” (Tobías 12, 15) y aparece numerosas veces en el Antiguo Testamento (Dn. 10:13. 12:1 Ex 23:20 2Mac 11:6. 15:22), y luego en el Nuevo Testamento en Apoc. 12,7-9.

En 1884, el Papa León XIII, luego de caer en éxtasis y ver San Miguel Arcángel lanzando a Satanás con sus legiones al infierno, recomendó rezar al finalizar cada misa la siguiente oración:
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén."

Por último, Jamás debemos dejarnos influenciar por el miedo, La Iglesia nos asegura la victoria eterna de Jesucristo: “Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán la persecución en el mundo. Pero, ánimo, YO he vencido al mundo" (Jn 16,33). Muchas Bendiciones. ocxavco.

Video 1: Entrevista Padre José Antonio Fortea, sacerdote que se dedica al Ministerio del Exorcismo, para más información visita http://www.fortea.us/spanish/index.htm
Video 2: Exorcismo realizado por el padre José Antonio Fortea
Video 3: Reportaje telemadrid padre Fortea.
Video 4: Programa de televisión chilena aborda investigación sobre el exorcismo.
Video 5: Exorcismo de una joven italiana.
Video 6: Entrevista a Gabriel Amorth, exorcista oficial del vaticano.
Video 7: Entrevista a Padre Rufus, vicepresidente de la asociación de exorcistas

miércoles, 21 de julio de 2010

¿Por qué tenemos imágenes?

De vez en cuando nos vemos consternados por ataques a imágenes o signos religiosos en nuestros templos y comunidades, y nos sorprendemos cuando las encontramos trisadas, mutiladas o arrancadas de su lugar; estos incidentes suceden más a menudo de lo que pensamos, de hecho las imágenes no son bien vistas por otras iglesias como la evangélica, testigos de Jehová, adventistas entre otros.

Para aquellos que no lo saben la iglesia Católica no le resta valor a las cosas y objetos sagrados, esto incluye las imágenes (vírgenes, santos, pinturas, cruces), los cuales respetamos por dar sentido a nuestra espiritualidad, pero que no sustituyen a nuestro único Dios Yavé, Quién no tiene una imagen definida.

Existen registros bíblicos que demuestra que los judíos también tenían símbolos de religiosidad, esculturas y pinturas, sin por ello ofender a nuestro Dios (Ex.25,18-22; Num21,8-9; 1Re 6,23-29; Jos.7,6; 1Re 7,25-29), muchos de ellos también eran destruidos por reinos vecinos (Salmo 74,6).

De hecho los primeros cristianos simbolizaban con el pez y la cruz su amor y su identificación como cristianos, y ya en el siglo II se recomendaba que las imágenes y signos se “expongan en las santas iglesias de Dios” (Cc. de Nicea II: DS 600).

Nuestra iglesia nos señala en su artículo 1161 que “… las imágenes sagradas de la Santísima Madre de Dios y de los santos. Significan, en efecto, a Cristo que es glorificado en ellos. Manifiestan "la nube de testigos" (Hb 12,1) que continúan participando en la salvación del mundo y a los que estamos unidos, sobre todo en la celebración sacramental. A través de sus iconos, es el hombre "a imagen de Dios", finalmente transfigurado "a su semejanza" (cf Rm 8,29; 1 Jn 3,2), quien se revela a nuestra fe, e incluso los ángeles”.

Las imágenes y esculturas hechas por hombres ofenden a nuestro Señor cuando se le rinde culto y se les otorga honor que solo concierne a Dios mismo. Desde niños se nos inculca en nuestras catequesis que ni los santos, ni las estatuas, ni la virgen misma pueden obrar milagros, sólo Dios tiene ese poder. Por ello decimos que los católicos ¡NO adoramos! a la Virgen María, sólo la veneramos, y mucho menos adoramos su imagen en una estatua, más bien admiramos en ella el simbolismo que representó su vida y la honramos por haber sido madre de Jesús, puesto que Jesús también la honró cumpliendo el cuarto mandamiento (Ex. 20:12; Ef. 6:1-3).

Cuando nos arrodillamos ante una imagen tampoco lo hacemos dignificando o ensalzando la estatua sino como signo de fe ante nuestro Señor presentándonos con humildad mientras permanecemos en oración, ya sea pidiendo intercesión o meditando en el ejemplo de vida que tenemos frente a nosotros. Nunca podremos sustituir la intercesión directa de nuestro Señor Jesucristo, sin embargo la oración de nuestros hermanos (tanto vivos como muertos) y de nuestra madre santísima nos encaminan al encuentro de Cristo. Bendiciones. Ocxavco.

viernes, 9 de julio de 2010

ARRODILLARSE ¿Por Qué?

Existe un tanto de pudor por parte de algunos hermanos cuando hablamos de expresar nuestra reverencia a Dios con nuestro cuerpo, sobre todo cuando llega la hora de arrodillarnos... si lo pensamos con más detenimiento hoy en día hacemos gestos de respeto no sólo por Dios, un ejemplo de ello ocurre cuando nos ponemos de pie al cantar el himno nacional o al colocar nuestra mano derecha cerca del corazón demostrando el amor que sentimos por nuestro país.

El arrodillarse representa un acto de reverencia, humildad y sumisión y es una práctica muy antigua, en el antiguo testamento los judíos ya usaban esta expresión para alabar y adorar a Yavé. Dios mismo fue quien dijo “Ante Mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará por Mi” (Isaías 45,23; Rom. 14,11; Filip. 2,10). Jesús mismo oraba de rodillas (Lucas 22,41) y también la comunidad cristiana lo hacía en los primeros tiempos (Hech. 21,5; Hechos 9,4; hechos 20,36).

Durante la misa también muchas personas se arrodillan, especialmente durante la consagración del pan y el vino, es decir, cuando Jesús se hace presente en la misa en cuerpo y sangre. En este momento especial como es la congregación, nuestra iglesia recomienda que los fieles se arrodillen desde la epiclesis (invocación del espíritu santo) hasta la aclamación después de la consagración. Quienes no pueden arrodillarse, ya sea por enfermedad o falta de espacio, deben inclinar la cabeza en adoración cuando el sacerdote se arrodilla después de la consagración.

Esta adoración no se hace al pan y al vino como objetos, sino más bien a Dios mismo que se hace presente entre nosotros y que nos conecta con su eternidad. Debemos enfrentar la comodidad de estar de pie inmóviles y comenzar a percibir la presencia de Dios en nuestras misas, ello es mucho más fácil con un gesto de humildad como es el inclinarse o arrodillarse , sin esperar por ello que otro lo haga primero que nosotros. Bendiciones. Ocxavco.