domingo, 27 de junio de 2010

EUCARISTIA libro para descargar

"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre...el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna...permanece en mí y yo en él" (Jn 6, 51.54.56).

Hay tanto que decir sobre la Eucaristía (Acción de gracias o agradecimiento), que no sé por donde empezar, seré brevísimo y me centraré en lo principal “la consagración del pan y el vino”, allá voy…

Un poco de historia…
Lo primero que asombra, al profundizar nuestra fe es saber que los primeros registros que existen sobre la Eucaristía datan del siglo II, en estos escritos describen cómo los primeros cristianos se reunían los domingos para celebrar la misa y compartir la comunión en el mismo orden en que se hace hoy, san Justino escribió entre los años 138 y 161:
"El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo. Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los profetas, tanto tiempo como es posible. Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas…Luego nos levantamos todos juntos y oramos por nosotros... Cuando termina esta oración nos besamos unos a otros: Luego se lleva al que preside a los hermanos pan y una copa de agua y de vino mezclados…Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes” (Catequesis de la Iglesia, Número 1345). 

Significado…
Comprender el verdadero significado de la consagración del pan y el vino debe ser un objetivo fundamental de todo cristiano,  y aunque la mayoría de nosotros recibe instrucciones durante la primera comunión es necesario madurar lo que se recibe, para eso no hay mejor profesor que Jesús mismo:
"En verdad en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros" (Jn 6,53).
Me imagino que eran palabras demasiado incomprensibles para los judíos de aquellos años, e incluso hoy para las iglesias protestantes, pero es gracias a ésta comunión que la iglesia sigue viva y forma un solo cuerpo.

Presencia real...
“Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo pronunciado la bendición, lo partió y se los dio a ellos, diciendo: Tomad, este ES mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se las dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: Esta ES mi sangre de la Alianza, que es derramada en  favor muchos” (marcos 14;22-24)
Y es que en nuestras misas la presencia real de Cristo es palpable,  física y espiritualmente, Jesús afirma sin reparos que el pan y el vino consagrado ES su cuerpo y su sangre, tanto así que no ocupó en ningún evangelio otras palabras como: esto SIMULA o esto SE PARECE a mi cuerpo y mi sangre,  y luego de decir estas palabras ordena que esto se conmemore.

¿Y cuando comulgar?
Somos instruidos en nuestra primera comunión y confirmación de cuándo debemos recibir este sacramento, La iglesia nos enseña que comulgar es una acción de agradecer un sacrificio hecho por amor y nos recomienda examinar nuestro interior para recibir a Cristo en estado de gracia, es decir tener el alma limpia de impurezas, para santificar y recibir plenamente en nosotros el pan que se convirtió en el cuerpo de Jesús,  esto se explica claramente en la primera carta de corintios 11,27–29.

Aún así, sin contradecir, lo que nos muestra la Palabra, cuando tenemos la necesidad extrema de recibir al Señor, es recomendable, orar y pedir la intecesión de nuestra madre para que cubra nuestros corazones por la falta cometida y no ofendamos algo que es plenamente sagrado.
Recordemos que en la oración del padre nuestro el Señor antepuso danos hoy nuestro pan de cada día a perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden, colocando en esta oración el pan por sobre el perdón, algo así como cuando un padre le dice a su hijo: primero come y calla que tienes que alimentarte y luego arreglaremos cuentas… lo ideal, antes de recibir la comunión es recibir el sacramento de reconciliación... o por lo menos tener la intención de ello.
Pues bien, creo que antes de pasar a recibir la comunión, debes cuestionarte todas estas cosas, después de todo Cristo dijo: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed” (Jn. 6:35)

Les dejo un libro llamado “La cena del Cordero” de Scott Hahn, sería importante que lo adquieran en las librerías, cosa que no sucedió en mi caso puesto que no lo encontré en mi ciudad, así que les puede servir, está en formato PDF, y en algunos párrafos las palabras se separan, pero el contenido es pleno. Para descargarlo presiona aquí, o en la imagen de Jesús partiendo el pan (parte superior izquierda). Bendiciones. Ocxavco.


3 comentarios:

  1. ¿Podrías poner otra vez el libro La cena del cordero? He leido algo de la biografía de S. Hahn y supongo que lo que escribe debe ser muy interesante. Gracias

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  2. Aqui te dejo el link para que lo descargues, saludos.
    http://www.megaupload.com/?d=O5U21YZU

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  3. gracias por este hemoso libro y bendiciones para todos.

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